Inédita inauguración del Mundial 2026 sin mandatarios en el Estadio Ciudad de México
La ausencia de jefes de Estado en la apertura del Mundial 2026 en México rompe una tradición histórica y destaca un cambio en la relación política con el evento.
El Mundial 2026 marcó un hito inédito al llevarse a cabo la inauguración en el Estadio Ciudad de México sin la presencia de ningún mandatario nacional o extranjero en sus gradas. Ni la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ni los líderes de los otros países anfitriones, Estados Unidos y Canadá, asistieron al evento, una ruptura significativa con décadas de tradición en eventos mundialistas.
El Estadio Ciudad de México, sede mundialista en tres ocasiones anteriores, vio cómo los representantes políticos cedieron su lugar a funcionarios de menor rango. Tampoco estuvieron presentes los presidentes de Sudáfrica ni de otros países participantes en el encuentro inaugural. La figura política de mayor relevancia en el evento fue Gianni Infantino, presidente de la FIFA, subrayando la concentración del protagonismo en el ámbito futbolístico más que en el diplomático.
La presidenta Sheinbaum reveló que algunas cancelaciones se debieron a razones vinculadas a sus propios países y, en un gesto singular, entregó su entrada del partido inaugural a una joven indígena para ver el encuentro desde una zona para aficionados en la Ciudad de México. Esta decisión rompe con una cadena ininterrumpida de asistencia oficial a inauguraciones mundiales que se remontan al menos desde el Mundial de 1958.
El investigador Ricardo Domínguez, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), interpreta esta ausencia como un reflejo de la evolución en la forma de comunicación global, en la que los eventos no requieren ya de la exhibición presencial tradicional de los líderes para proyectar la imagen de un país. Señaló también que las críticas actuales a la FIFA y el contexto internacional influyeron en la decisión de los mandatarios de no acudir.
En contraste, la edición anterior en 2022 contó con la presencia de numerosos mandatarios y monarcas, incluidos los de países anfitriones como Qatar y diversas naciones africanas y del Medio Oriente, lo que evidencia una dinámica diferente en la relación política con el deporte y su espectáculo.

