El Mundial 2026 refleja la prioridad de la FIFA en maximizar sus ingresos
Miguel Poiares Maduro critica la gestión de Infantino y apunta que la FIFA usa sus ingresos como instrumento de poder y control en un contexto de expansión y altos costos.
La FIFA mantiene una estrategia enfocada en aumentar sus ingresos como prioridad absoluta, según señala Miguel Poiares Maduro, quien lideró el Comité de Gobernanza de la organización. Este modelo, que se evidencia en el Mundial 2026 —organizado por Estados Unidos, México y Canadá— incluye aspectos controvertidos como la oferta televisiva, el elevado precio de las entradas y la ampliación del torneo a 48 selecciones.
Para Poiares Maduro, la gestión del actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se sustenta en un sistema de incentivos que refuerza su permanencia en el poder a través de la distribución de recursos a aliados y la exclusión de críticos. En su análisis, estos mecanismos afectan la credibilidad y el papel regulador de la entidad en el deporte mundial.
Este enfrentamiento entre rol regulador y gestional es una tensión estructural en la FIFA, que controla tanto la autorización de jugadores y clubes como la organización de principales competiciones globales. El Mundial 2026 se plantea como un reflejo de esta dinámica, que busca maximizar ingresos sin resolver conflictos de interés internos.
El exministro portugués también resalta que la última reelección de Infantino no se produjo por voto secreto, sino por aclamación, lo que ejemplifica un modelo autocrático dentro de la organización. Además, critica abiertamente su discurso grandilocuente, como cuando Infantino afirmó que la FIFA podría ser promotora de la paz mundial.
Durante su breve mandato al frente del Comité de Gobernanza, Poiares Maduro se enfrentó a decisiones polémicas, como la inclusión de un alto funcionario ruso en el Comité de la FIFA, lo que terminó desencadenando su salida. Este episodio ejemplifica las dificultades internas que vive la organización en su intento de conciliar autoridad y transparencia.
La ampliación del Mundial a 48 equipos, junto con los costos elevados para derechos televisivos y entradas, son estrategias comerciales que sustentan el crecimiento económico de la FIFA, pero generan cuestionamientos sobre la accesibilidad y la equidad en el fútbol global. Estas medidas apuntan a fortalecer la caja de la organización, expandiendo mercados y audiencia a gran escala.
En conjunto, el Mundial 2026 representa una confirmación de la orientación estratégica de la FIFA bajo Infantino: reforzar su poder a través del incremento de ingresos, utilizando esos recursos para mantener lealtades y consolidar su posición frente a críticos y opositores dentro del sistema futbolístico internacional.

